El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, de 74 años de edad, ha incrementado radicalmente las medidas de protección para evitar contagiarse del coronavirus, a pesar de que rechaza precauciones básicas como el uso de mascarilla o el control de temperatura por una cuestión de imagen, según fuentes próximas a la cadena CNN.

La Casa Blanca envía a cada lugar que visitará Trump equipos sanitarios y de seguridad, cada baño que pueda ser usado por el presidente es fregado y desinfectado a conciencia y se lleva un estricto control y registro de cualquier persona que pueda tener contacto directo con el mandatario.

Estas personas y el personal presidencial son sometidos a pruebas del coronavirus que han servido para detectar casos entre voluntarios y trabajadores de la campaña para la reelección de Trump, pero también entre miembros del Servicio Secreto, encargado de la seguridad presidencial. Esto ocurre cuando el país ha alcanzado cotas de contagio sin precedentes, con 45.000 positivos en un solo día y once estados que han frenado las medidas de reapertura.

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